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domingo, 18 de diciembre de 2016

Los indecentes de la faz de la Tierra

Conversando en un bar sobre si era lógico o no la tortura de animales para dar espectáculo, me di cuenta que los argumentos con los que se  defienden tal fiesta, eran  que en su base sostenían una tradición antigua, incluso más allá de los textos escritos por los antiguos Griegos, algo que parecía estar grabado a fuego en la piel del hombre, cosa que no negué y di por verdadero. Pero el hombre en su día, en ese momento tan antiguo se veía como un animal más, y seguro que demostrar la pericia en combate con tal bestia sería sin duda un momento glorioso, pues hablamos de la edad del Bronce, herramienta que a duras penas mantendrían su rigidez y eficacia durante el duelo. En el transcurso de la conversación las diferencias sobre el entender la tortura como tal, o como un festejo iban distanciándose cada vez más, de tal manera que los dos nos dimos cuenta que las leyes son necesarias, y todo hombre, animal o terreno que no esté protegido por ellas es un objetivo a destruir. Yo abogo por el derecho de los animales, y soy consciente de la necesidad de blindar a la naturaleza con ellas, pues es la única manera de hacer consciencia sobre los demás.

El caso de de los curas y el abuso a menores también es algo que entiendo como tortura, y no como casos aislados, pues si hablamos de tiempos antiguos nos damos cuenta que la iglesia a exterminado a pueblos enteros, a torturado a inocentes, ha llevado a Europa a la oscuridad intelectual y a guerras por hacer de la Fe una herramienta de poder perversa, ha permitido y argumentado con mentiras la esclavitud infravalorando a las razas, a dado de comer y de beber al que no lo necesitaba pidiendo las limosnas a los que no tenían nada, y todo esto ha sido por la falta de leyes, o mejor dicho, no se han implementado por seguir manteniendo la lujuria en una institución que a base de pecados ha conseguido elaborar un subconsciente colectivo equivocado “Tanto tienes, tanto vales”

España, como muchos sabemos fue un Imperio maldecido y hechizado desde el año 1700. La llegada de Felipe V de Borbón al trono fue como un verdadero rey hubiera esperado, agitada, una cuestión asumible si se hubiera acertado con el candidato, ya que desde que Felipe V de Borbón ocupo el trono de España comenzaron las guerras internas entre españoles, reduciendo aquella basta e impresionante extensión de tierra en cenizas, para terminar dejando 17 autonomías mal avenidas, la perdida de América, Gibraltar, las innumerables guerras malgastadas contra los Ingleses, las Filipinas, las costas de África, la perdida de los territorios Europeos, la invasión de los Franceses, Cuba, las guerras civiles y entre ellas, la ultima que termino en el año 1939 tienen un denominador común, la familia Borbón, una familia que ha llegado a destruir un Imperio y va por el camino de concluir la faena con España. Ser poseedores de un carácter servil no ha traído más que problemas al pueblo español, es una familia toxica que ha demostrado molestar para el buen entendimiento de sus pueblos, ya que ni siquiera han hecho nada por cerrar las heridas de esta última guerra, pues aun siguen familiares de compatriotas tirados por el suelo, personas que hoy están formando parte de nuestro entramado social, taxistas, conductores de tren, policías, militares, amas de casa etc.

Este nacionalismo que predican algunos es anti español y dañino para su población, pues solo está beneficiando a pequeños sectores que siguen funcionando de la misma forma que hace trescientos años, los que siguen repartiéndose los trozos que van arrancado a nuestra España con mentiras, incompetencia y descaro, ofreciendo las decisiones y las miserias de su pueblo a oportunistas y especuladores, los españoles no nos merecemos tanto incompetente, y las instituciones merecen que se les meta mano y se extirpen algunos aspectos equivocados de lo que necesitan los españoles. Así que…
¡ A mí la Legión! 

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